Por Carlos Novoa Shuña, enviado especial de El Comercio
Ramala, Cisjordania.- El centro de esta ciudad está lleno de comercios que ofrecen desde ropa o electrodomésticos hasta comidas propias de la región. Hace frío pero el día está soleado. El desorden se complementa con el colorido propio de un mercadillo. El olor a shawarma -tradicional sándwich árabe hecho de cordero, carne o pollo- es el inequívoco signo de que estamos en Medio Oriente. Pero este también es un lugar que se ha caracterizado por las cotidianas protestas contra los bombardeos en la franja de Gaza. Ayer no fue la excepción.
El Comercio llegó hasta la sede del Gobierno Palestino y encontró a cientos de personas recorriendo las céntricas calles con banderas palestinas y gritando frases antiisraelíes.
Ramala es la ciudad más grande de Cisjordania y para llegar hasta aquí desde Jerusalén se tiene que atravesar el puesto de control de Qalandia.
Hasta esta ciudad arribó el secretario general de la ONU, el surcoreano Ban Ki-Moon, quien se reunió en la Muqata, la sede del Gobierno Palestino, con el presidente Mahmud Abbas. "Pido al Gobierno Israelí declarar un alto el fuego unilateral con el fin de facilitar la ayuda humanitaria", dijo Ban.
La ofensiva israelí podría dar un giro hoy sábado luego de que el Gabinete sesione en Jerusalén para determinar si se procede a un alto el fuego unilateral y se pone fin a las operaciones en Gaza. Existen dos lecturas al respecto: Por un lado ambas partes esperan terminar el conflicto antes de que Barack Obama asuma la presidencia de EE.UU. el martes 20. Israel ha debilitado la estructura militar de Hamas, pero no ha evitado que se lancen cohetes Qassam y misiles desde Gaza hacia el sur del país.
La segunda lectura da cuenta de la fuerte presión internacional que soporta Israel por el alto número de civiles muertos tras los bombardeos en la franja.
En el flanco interno, "Israel no tiene interés en arriesgarse a un alto número de bajas entre sus soldados si se da paso a una invasión masiva terrestre sobre Gaza, lo que sería la tercera fase de la operación Plomo Fundido", dijo el analista Dov Shinar, del Centro Académico Netanya.
En Ramala, Munjed Saleh, director de América Latina en la Cancillería palestina, declaró a El Comercio que "después de esta agresión israelí esperamos que los palestinos podamos trabajar, con la ayuda del mundo árabe, en una movilización internacional para el establecimiento definitivo del Estado Palestino. Tenemos muchas esperanzas en el gobierno que inaugurará el 20 el presidente Barack Obama en EE.UU.".
A su vez Alex Benzvi, vocero de la Cancillería israelí, manifestó que solo habrá un cese al fuego que esté bien negociado y que le dé garantías a Israel. "Hasta ahora siguen cayendo misiles, ya no solo Qassam, contra la población del sur de Israel y mientras eso ocurra, no hay razón para detener la ofensiva en Gaza", señaló a este diario.
PARTE DEL DÍA
En el día 21 de conflicto las tropas de infantería israelí llegaron hasta el centro de la franja de Gaza, a la localidad de Al Zahara, en medio de duros enfrentamientos con milicianos.
Entre los ataques aéreos y los combates ayer murieron unos 30 palestinos, incluidos civiles que fueron sepultados por los escombros de una casa bombardeada por Israel. Hamas disparó 13 cohetes desde Gaza hacia ciudades del sur israelí como Beersheva y Ashkelon.
Mientras, en El Cairo, se aceleraban las negociaciones para alcanzar un alto el fuego. Sin embargo desde Doha Jaled Mechaal, uno de los líderes de Hamas en el exilio, manifestó que no aceptarán las condiciones de tregua de Israel. Hamas exige a Israel "el cese de la agresión, la retirada israelí, el levantamiento del bloqueo económico y la apertura de todos los pasos hacia Gaza, sobre todo el de Rafah, por donde ingresa la ayuda humanitaria", anotó Mechaal.
La ofensiva israelí podría dar un giro hoy
sábado, 17 de enero de 2009
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