Australia (EFE). Un total de 58 ballenas piloto amanecieron hoy muertas frente a las costas de Nueva Zelanda, mientras equipos de voluntarios trabajan para salvar a otras 15 varadas en la misma zona.
La directora del grupo conservacionista local Project Jonah, Kimberly Muncaster, indicó que tienen pocas esperanzas de salvar a los cetáceos atrapados en aguas próximas a la localidad costera de Kaitaia, en la Isla Norte.
Según las autoridades neozelandesas, la mayoría de las ballenas falleció porque quedaron varadas durante la noche y tardaron horas en ser descubiertas.
Muncaster explicó que cada mamífero tiene asignado un equipo de cinco voluntarios, que trabajan sin descanso para mantenerlos a flote y respirando pese a que los animales pesan una tonelada y media.
Las labores se están viendo además perjudicadas por la lluvia y fuerte viento del invierno austral.
Hace dos años, más de cien ballenas piloto fueron atrapadas en la misma playa de Nueva Zelanda, que como la vecina Australia ve cada año como cientos mamíferos marinos pierden la vida en sus costas.
Los científicos desconocen la razón por la que algunas especies de cetáceos acaban sus días en las playas, y barajan la posibilidad de que acuden atraídas por los sonares de grandes buques o que sigan a un líder de grupo desorientado a causa de alguna enfermedad.
Murieron 58 ballenas piloto varadas en las costas de Nueva Zelanda
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lunes, 2 de marzo de 2009

Sidney (DPA). Unas 140 ballenas de las 200 que quedaron varadas el domingo en la playa australiana de Naracoopa, en la isla King de Tasmania, han muerto, según aseguró hoy un protector de animales en la radio nacional australiana ABC.
El portavoz del servicio de guardaparques, Chris Arthur, estimaba en la mañana de hoy que sólo 54 de los 194 animales siguen con vida. Se cree que la mayor parte de las 200 ballenas se extraviaron en la noche del domingo entre Tasmania y tierra firme. Se trata principalmente de calderones, también conocidas como ballenas piloto.
La playa de Naracoopa amaneció con decenas de animales tumbados sobre la arena seca que dejó la marea baja, con las aletas alzadas. “Realmente los calderones son animales robustos”, señaló Arthur. “Mientras estén con vida, siempre queda esperanza”, agregó.
Decenas de voluntarios trataban de salvar a las 54 ballenas que quedan con vida. Unos 150 residentes de la zona intentaron ayudar a los animales a regresar al agua.
Arthur informó, además, de que entre las ballenas había seis delfines varados en la playa Naracoopa. Según el periódico australiano “The Mercury” fueron devueltos al agua con éxito. Sin embargo, el portavoz del servicio de guardaparques teme que más ballenas puedan correr la misma suerte que sus hermanas.
“Hay todavía un importante número de animales en el mar, a poca distancia de la playa, arremolinándose”, dijo Arthur.
Según declaró a la emisora de radio el director general del servicio de guardaparques, Peter Mooney, las ballenas a menudo ponen en riesgo su propia supervivencia para permanecer con su manada.
“Poseen una increíble cohesión social”, explicó. “Una ballena queda varada y las demás le siguen para estar con esa ballena y acabamos con toda la manada varada. No abandonan a otras ballenas que están en apuros, aunque eso signifique la muerte.
